Consejos para limpiar los diferentes tipos de suelos

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En hospitales, comunidades de vecinos, colegios y cualquier tipo de negocio es habitual encontrarse con distintos tipos de suelos que pueden traernos de cabeza a la hora de limpiarlos y que queden relucientes. Y es que no todos están hechos con los mismos materiales ni necesitan el mismo tipo de limpieza.

Por eso, para nosotros como empresa de limpieza, es fundamental conocer cuáles son los secretos de cada uno para que la esta labor resulte mucho más fácil y se mantengan como el primer día. Hoy, te traemos algunos trucos y consejos para limpiar los diferentes tipos de suelos sin que tengas que realizar un gran esfuerzo y que no se te resista ningún tipo de suelo.

Parqué o tarima

El parqué y todas las variedades de suelos de madera que existen se han convertido en una de las opciones más populares en los últimos años, tanto en viviendas como en oficinas y locales comerciales. Son muy elegantes y cálidos, pero se estropean con gran facilidad debido a la humedad, por lo que no es recomendable que se frieguen con mucha frecuencia. En su lugar, es mejor usar una mopa a diario y, de vez en cuando, un fregasuelos bien escurrido con algún producto específico para suelos de madera.

Moqueta o alfombra

La moqueta o alfombra es un suelo bastante habitual en países fríos y, aunque los podemos encontrar con menor frecuencia en España, sí que podemos verlos en muchos hoteles, por sus ventajas térmicas y acústicas. Eso sí, presentan el gran inconveniente de que acumulan mucho polvo y son más difíciles de limpiar cuando se producen derrames. La manera más eficaz para la limpieza de suelos es usar regularmente una aspiradora. Lo ideal es hacerlo entre 3 y 4 veces por semana. Y si se mancha, es importante que se limpie cuando antes con una mezcla de agua y bicarbonato, y un cepillo.

Piedra natural

La piedra natural es uno de los suelos más habituales en patios y terrazas. La mejor forma de limpiarlo es con agua y un poco de jabón con PH neutro o con un amoniaco que le devuelva su brillo natural. Además, para no dañar la superficie, es aconsejable que usen un trapo suave, una esponja o un cepillo blando.

Baldosas y juntas

Los suelos de azulejos y baldosas son muy agradecidos, ya que con una limpieza sencilla quedan como nuevos. El único inconveniente es que van perdiendo el brillo con el tiempo si no se les proporcionan los cuidados adecuados. Lo primero que debemos hacer es acondicionar el suelo con una primera pasada para eliminar la grasa. Una vez que hayamos hecho esto, solamente tenemos que aplicar un producto de limpieza concreto o una mezcla de agua y amoniaco, sin que sea necesario aclararlo después, ya que los azulejos no se dañan. Para las juntas, que con el tiempo se van poniendo negras, es importante que les pases un cepillo de dientes que ya no uses cada cierto tiempo.